Las adicciones se caracterizan por la pérdida de control de las habilidades sociales y emocionales, es por eso que, a un enfermo adicto, le cuesta relacionarse.

La rehabilitación, entonces, tiene que ser un proceso de cambio en donde se trabaja la falta de dichas habilidades y otras facetas de la vida.

En el transcurso, los pacientes vuelven a recuperar la confianza y seguridad en ellos mismos. Paulatinamente va adquiriendo resiliencia, la cual fortalece todo el proceso de reinserción y la recuperación en general.

Sin embargo, la realidad es que, importa mucho el compromiso del enfermo adicto con el tratamiento, pues no es un trabajo unilateral, es decir, es posible una rehabilitación al 100%, sólo si, el compromiso es igualmente al 100%.

En los casos en los que los pacientes completan el tratamiento, se puede asegurar que vivirán una vida de satisfacciones y autocontrol y sabrán gestionar las emociones de una manera apropiada.

Un adicto totalmente recuperado gestiona la vida igual que una persona que no está enferma de adicción. Es capaz de enamorarse, de querer a los demás, de ser responsable, de ser cuidadoso y de vivir una vida digna.